Recoger sin prisa

Estos días he andado recogiendo cosas pequeñas: unas ramas secas para un jarrón, dos o tres ideas sueltas en un cuaderno, la ropa de verano que ya toca guardar.

Recoger sin prisa es un arte que estoy aprendiendo. No es terminar, es cuidar lo que queda. Doblar cada prenda como quien agradece, dejar espacio entre las cosas.

Hoy he atendido a una persona que quería solucionarlo todo de una vez. Le costaba aceptar que hay procesos que necesitan su tiempo, como la fruta que madura en su rama.

Le hablé de mi armario, de cómo guardar el verano también es prepararse para el frío. No se trata de vaciar, sino de dejar sitio.

Por la tarde me senté a anotar lo que ha sido este mes. Me sorprendió ver cuánto cabe en cuatro semanas si no se llena de ruido.

Recoger sin prisa es, al final, una forma de decir: aquí estuve, esto viví, esto dejo.

"Tu energía es tu medicina. Cuídala, ámala y alíneate con tu verdad interior." "Acepto que el ego y el amor forman parte de mi vida." "Cuando sano en mí, el vínculo se transforma." "No necesitas cambiar tu sensibilidad, necesitas un entorno que te comprenda."