Las castañas que caen

Empiezan a caer las primeras castañas. Las oigo golpear el suelo cuando paso por el paseo, ese ruido seco que anuncia que algo está madurando sin que nadie lo fuerce.

Me he agachado a recoger una. Aún está dentro de su erizo, verde y erizado, defendiéndose de todo. Me ha hecho sonreír: cuánto esfuerzo para guardar algo tan dulce dentro.

Hoy he estado con una persona que se defendía igual, con pinchos por fuera y mucho miedo de abrirse. No le he dicho nada de castañas, claro. Solo la he escuchado, con la paciencia de quien espera a que caiga lo que tiene que caer.

Por la tarde me he hecho una infusión y me he sentado junto a la ventana. La luz ya entra más baja, más dorada.

Pienso en lo que cae sin que lo llames: una palabra, una decisión, una pena vieja que por fin se suelta.

No hay que arrancar nada. Solo estar cerca, como el suelo bajo el castaño, y recibir.

"Tu energía es tu medicina. Cuídala, ámala y alíneate con tu verdad interior." "Acepto que el ego y el amor forman parte de mi vida." "Cuando sano en mí, el vínculo se transforma." "No necesitas cambiar tu sensibilidad, necesitas un entorno que te comprenda."