Agosto empieza despacio

Agosto ha llegado sin avisar, o casi. Oviedo amanece con un calor que todavía no aprieta, como si el verano se tomara su tiempo para entrar del todo.

Me gusta este principio de mes que no pide nada. Las calles se vacían poco a poco y la ciudad se queda en un silencio blando que solo se nota en agosto.

He salido a caminar temprano, antes de que el sol caliente las aceras. El aire huele a hortensias y a café de las terrazas que abren.

Agosto empieza despacio y yo también. He decidido no llenarlo de planes, no correr detrás de los días.

Me he sentado en el parque con los ojos cerrados, escuchando el agua de la fuente y las conversaciones lejanas.

Hay una quietud que solo conozco en verano, una manera de estar sin hacer, de dejar que el cuerpo se desahogue.

Quizá este mes sea eso: un respiro largo, un permiso para ir despacio, sin más meta que estar presente.

"Tu energía es tu medicina. Cuídala, ámala y alíneate con tu verdad interior." "Acepto que el ego y el amor forman parte de mi vida." "Cuando sano en mí, el vínculo se transforma." "No necesitas cambiar tu sensibilidad, necesitas un entorno que te comprenda."