M. llego a la consulta despues de anos sintiendo que vivia en modo supervivencia. Una infancia compleja, relaciones que drenaban su energia y una sensacion constante de no ser suficiente.
En las primeras sesiones, apenas podia estar en silencio. Su cuerpo estaba tenso, su respiracion superficial, su mirada siempre en alerta. Empezamos con sesiones de quiromasaje para que su cuerpo aprendiera a soltar antes de que su mente pudiera hacerlo.
Poco a poco, el cuerpo fue confiando. Y entonces la mente empezo a hablar.
Trabajamos el dialogo interno, los patrones que repetia sin darse cuenta, la culpa que llevaba como una mochila invisible. Hubo sesiones de llanto profundo y sesiones de silencio compartido. No hubo prisa.
A los seis meses, M. me dijo algo que nunca olvidare: No sabia que sentirse en paz era esto. Creia que la paz era no tener problemas. Pero es otra cosa. Es sentir que puedes estar contigo misma sin necesitar escapar.
Hoy M. sigue su camino. Ya no viene cada semana. Viene cuando siente que necesita un espacio. Y cada vez que la veo, noto que su mirada es distinta. Mas suave. Mas presente.
Esto es lo que significa acompanar.
Historias que inspiran
🌙Las manos tambien recuerdan
El cuerpo no olvida. Solo espera el momento seguro para recordar.
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